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Cada cuánto publicar en el blog de un negocio local para que Google te encuentre

La respuesta corta es una vez por semana. La larga tiene matices, y son justo los que deciden si el blog acaba trayéndote clientes o se queda de adorno en el menú de tu web.

Por qué semanal, y no diario

Publicar todos los días suena a ventaja. En un negocio local suele ser lo contrario.

Una clínica de fisioterapia, una ortopedia o un gimnasio tienen un número finito de cosas que contar. Los servicios que prestan, las dolencias que tratan, las dudas que les llegan por WhatsApp. Eso son treinta, cuarenta temas buenos. Si publicas a diario, en mes y medio te los has fundido y empiezas a escribir sobre cosas que no vendes.

Peor: empiezas a escribir dos veces sobre lo mismo. Y ahí aparece el problema que casi nadie te cuenta.

Canibalización: dos artículos peleándose por la misma búsqueda

Cuando publicas «Ejercicios para la ciática» y tres semanas después «Cómo aliviar la ciática en casa», Google tiene que decidir cuál de los dos enseña a quien busca ciática ejercicios. No suma los dos. Elige uno, y muchas veces elige mal, o reparte las señales entre ambos y ninguno sube.

Dos artículos mediocres sobre el mismo tema posicionan peor que uno bueno. Es la razón por la que un blog de 200 entradas puede recibir menos visitas que uno de 40.

Una entrada por semana te obliga a pensar antes de escribir. A preguntarte si ese tema ya lo cubriste. A preferir ampliar el artículo que ya tienes antes que crear un duplicado con otro título.

Lo que la cadencia sí le dice a Google

Un blog que publica cuatro veces al mes durante un año pesa más que uno con veinte entradas en marzo y silencio hasta diciembre. No porque exista un premio a la constancia, sino por lo que la constancia arrastra: enlaces que llegan poco a poco, páginas que se enlazan entre ellas, visitas que vuelven.

El rastreador de Google también aprende tu ritmo. Si publicas cada martes, pasa cada semana. Si publicaste tres cosas hace ocho meses, vuelve cuando le apetece.

Publicar a rachas es peor que no publicar. Al menos un blog vacío no promete nada.

Qué mueve más la aguja que la frecuencia

Si tuvieras que elegir dónde meter el esfuerzo, la cadencia estaría en cuarto lugar.

Primero: una palabra clave por artículo, y que esa palabra clave sea algo que la gente escriba de verdad en el buscador. «Tendinitis del supraespinoso» sí. «Excelencia en cuidados fisioterapéuticos» no la busca nadie.

Segundo: que el artículo responda entero a la pregunta. Si alguien busca cuánto tarda en curarse un esguince de tobillo y tu artículo son 400 palabras de generalidades y un «pide cita», se vuelve a Google. Ese rebote lo mide todo el mundo, tú incluido.

Tercero: enlaces internos. Que el artículo de la ciática lleve al de la hernia discal, y ese al de la punción seca. Un lector navegando tres páginas vale más que tres lectores rebotando.

Cuarto ya sí, la cadencia.

Cuándo publicar más, y cuándo menos

Si tu blog está a cero y tienes seis servicios que vender, el primer trimestre no es momento de ir con calma. Cubre los seis con un artículo bueno cada uno, en dos o tres meses, y luego baja a semanal. Necesitas una base sobre la que enlazar.

Si llevas dos años publicando y tienes ochenta artículos, la mejor entrada que puedes escribir esta semana probablemente ya está escrita. Cógela, actualízala, añádele lo que has aprendido tratando pacientes desde entonces y vuelve a publicarla. Google trata bien a las páginas que se mantienen vivas.

Y si estás en temporada —una ortopedia en septiembre, un gimnasio en enero— tiene sentido apretar. El resto del año, no.

Lo que cuesta mantener el ritmo

Aquí está el motivo real por el que la mayoría de los blogs de negocio local mueren en la cuarta entrada. No es que el dueño no sepa escribir. Es que son las once de la noche, ha visto a catorce pacientes y tiene que redactar mil quinientas palabras sobre el manguito rotador.

Delegarlo a una agencia en España cuesta entre 200 y 300 € al mes por dos publicaciones a la semana, y de 600 a 1.200 € si quieres ritmo diario (precios de agencias de redes sociales en España, 2026). Para una clínica que factura lo que factura una clínica, eso son números que hay que justificar cada mes.

Lo que solemos ver es la opción intermedia y peor: el dueño escribe cuando puede. Que es nunca, en cuanto pasa la novedad.

Y esto lo escribimos nosotros o lo escribe la máquina

Este blog es parte del producto. Casi todos los artículos que vas a leer aquí los redacta el mismo sistema que le escribe el blog a AD Fisioterapia Valencia, la clínica con la que validamos esto cada semana. Los aprobamos a mano antes de publicarlos, uno por uno, igual que hace ella.

Este en concreto lo escribimos a mano, porque nos apetecía que el primero lo fuera.

Preguntas frecuentes

¿Cuánto tarda un blog en traer clientes?

Meses, no semanas. Un artículo nuevo tarda entre uno y seis meses en asentarse en Google, y eso si la competencia por esa búsqueda es razonable. Cualquiera que te prometa resultados en treinta días te está vendiendo otra cosa.

¿Es mejor un artículo largo al mes o cuatro cortos?

Depende de la búsqueda. Hay preguntas que se responden en 600 palabras y estirarlas las empeora. Hay temas —«tratamiento de la ciática»— donde quien está arriba tiene 2.000 palabras y tú vas a necesitar algo parecido. Mira lo que hay en la primera página antes de decidir la longitud.

¿Sirve de algo publicar sin optimizar nada?

Sirve para tener un blog. No para que te encuentren. Un artículo sin una búsqueda detrás es un diario personal con el logo de tu empresa.

¿Y si me quedo sin temas?

Casi nunca es verdad. Abre el WhatsApp del negocio y lee las últimas cincuenta preguntas que te han hecho los clientes. Ahí tienes seis meses de blog.